jueves, 21 de mayo de 2009

Tomemos un descanso...

Días atrás tuve la oportunidad de ver, entre mis constantes actos de surf en mi TV, una de las semifinales del concurso de Eurovisión 2009. Generalmente no acostumbro a ver este tipo de programas, a pesar de que amo la música con una pasión desmedida. Además, este concurso trae en sus espaldas quejas y denuncias de votos a sus participantes con tintes politicos entre naciones (nada más grande como para desalentar y opacar una de las expresiones más bellas del arte: el canto)

Al momento en que me detuve en mi recorrido vespertino por la TV en el canal internacional de Televisión Española, tuve la oportunidad de escuchar la participación de la representante de Islandia. Mi sorpresa fue enorme: una de las mejores voces que he escuchado. El nombre de la virtuosa: Jóhanna Guðrún Jónsdóttir, de tan solo 18 años de edad. Pero, no se dejen llevar por su corta edad; ella tiene toda una carrera musical forjada en su país natal. Su tema participante fue "Is it true?".



Y vaya que yo necesito bastante para sorprenderme. . . Para que una canción me llegue, tiene que mostrar poderío vocal e instrumental, una letra simplemente cautivadora y una interpretación cargada de sentimiento, que llegue a las fibras más sensibles del ser. Todo esto lo cumplió con una cabalidad sorprendente.

Esta excelente interpretación le valió el segundo lugar en el concurso... También estoy desilusionada; este tema daba para más. Fue vencida por el representante de Noruega: Alexander Rybak, con el tema "Fairytale". La canción de Alexander es buena; pero desde mi punto de vista, tiene más fortaleza la de Jóhanna. Siento que "Fairytale" tiene muy buenos acordes, un ritmo inevitablemente contagioso; y el joven Alexander tiene grandes cualidades musicales. Pero al momento de interpretar, tuvo pequeñas fallas en la entonación que, al momento de evaluar, cualquier experto musical lo hubiera puesto por debajo de la interpretación de la islandesa.



Pero parece que "la revolución le está haciendo justicia" a Jóhanna. Miles de personas que siguieron el concurso vía internet desde diversos partes del mundo le han dado preferencia a esta jovencita. Han preferido su canción, aunque no les desagrade en absoluto la interpretación del noruego. Hasta han pubicado en blogs y en otros portales que la elección del ganador fue debido a una oleada de hormonas de las jovencitas en Europa que lo consideraron adorable (cualquier parecido con los grupos de plástico y la mercadotecnia que los maneja en este país es mera coincidencia; el joven Alexander SI canta).

Pero bueno, dejaré de agobiarlos y pondré a su acertada opinión la declaratoria de quién debió haber sido el ganador. Todo este festín musical me dejó con las ganas de aprender a tocar algún instrumento musical y tomar clases de canto, aunque sea para presumir en los palomazos de las reuniones familiares.

Hasta una nueva entrada.



1 comentario:

  1. Hola estimada Tutora, muchas gracias por compartirnos estas dos interpretaciones artísticas tan exquisitas, que hacen motivarnos a querer aprender las virtudes que ellos tienen, pero seguro estoy que en el arte de ser docente usted tiene el mismo grado de vultuosidad que ellos manifiestan, que si estos dos artistas la vieran, seguro estoy desearían aprender a ser docentes.
    Nuevamente gracias por el respiro y el regalo.

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